Cuando Lola Flores fue Isabel La Católica
Rodó en Colmenar Viejo, Juana la loca… de vez en cuando.
Cuando llevaba ocho años alejada del cine, la gran Lola Flores aceptó interpretar a Isabel La Católica en la comedia, Juana la loca… de vez en cuando, producida por José Frade, dirigida por José Ramón Larraz, y rodada en Colmenar Viejo, en la Basílica de la Asunción de Nuestra Señora y la Dehesa de Navalvillar. Fue en 1983, un año de revitalización para La Faraona, ya que también rodó y estrenó entonces, Truhanes de Miguel Hermoso.

Lola Flores en el reportaje sobre el rodaje de “Juana La loca… de vez en cuando”. Dominical Antena. Julio de 1983.
El 19 de septiembre de 1983, se estrenaba en los cines de Madrid, Roxy A, Windsor A y Montera, Juana la loca… de vez en cuando, una comedia que seguía la estela de la parodia histórica que se había iniciado con la muy exitosa Cristóbal Colón, de oficio… descubridor, con un millón y medio de espectadores en cines, también producida por Frade, protagonizada por Andrés Pajares, con guion de Juan José Alonso Millán y dirección de Mariano Ozores, un poco en el intento de imitar similares proyectos de los Monty Phyton. Esta nueva entrega también está escrita por el dramaturgo Alonso Millán, pero sustituye en la dirección a Ozores, José Ramón Larraz, quien, a parte de sus éxitos de películas de terror en Inglaterra, había dirigido varias producciones de Frade, entre estas la muy exitosa Polvos mágicos.
Reclutando de nuevo a algunos de los intérpretes de Cristobal Colón, de oficio… descubridor, que aquí repetirían personaje, como es el caso de Beatriz Elorrieta como Juana de Castilla, Manolo Gómez Bur como el Cardenal Cisneros o Quique Camoiras como Torquemada, como cabeza de cartel estelar se recurre a Lola Flores, quien aceptó encantada el papel, no solo por el beneficio económico, si no porque según ella siempre le fascinó el personaje histórico. Al respecto, declaraba en prensa que admiraba a la reina católica por “Su genio, su temple y su poderío”, aunque sin duda aquí la historia iba por otros derroteros.
El director de arte de Juana la loca… de vez en cuando era José Luis Galicia, responsable del diseño de los decorados western de Hoyo de Manzanares y de algunos de Colmenar Viejo, como el fuerte confederado de Antes llega la muerte o el rancho de Las Petroleras, por lo que no extraña que localizase la actual Basílica de la Asunción de Nuestra Señora tanto para ambientar las secuencias de la catedral como las estancias del castillo, en su escalera, portadas y coro, y así mismo señalase que la Dehesa de Navalvillar sería el lugar perfecto para recrear el periplo de Juana con su marido muerto.

Lola Flores y Jaime Morey, y tras de ellos, Beatriz Elorrieta y José Luis López Vázquez, en la Basílica de la Asunción de Nuestra Señora de Colmenar Viejo. “Juana, La loca… de vez en cuando”.
Contratándose numerosa figuración de la localidad, con rodaje entre junio y principios de julio de 1983 y con el grueso del reparto citado, al que se le sumó, entre otros, Paloma Hurtado, Guillermo Montesinos, Manolo Codeso, Juanito Navarro como Colón con un número musical, el cantante debutante como actor, Jaime Morey, como Felipe el Hermoso, quien parece que no se enteraba muy bien de qué iba la cosa, y José Luis López Vázquez y Lola Flores como los Reyes Católicos. También hacía una colaboración especial Fernando Fernán Gómez como el Capitán Drake, pero su parte se rodó en decorados levantados en el antiguo Liceo Francés de Madrid. Según parece, fue un rodaje amable, salvo por lo incómodo para el reparto de portar grandes ropajes, pelucas, coronas o armaduras en esos meses de calor.
Tanto el director como el elenco o la figuración, hablaban muy bien de Lola Flores en el rodaje, siempre divertida y con tanta energía. El propio Larraz comenta en sus memorias que es de las ocasiones en que los añadidos de un actor al texto, en este caso los de La Faraona, superaban en gracia con creces a los diálogos del guion.
Siendo como dice López Vázquez en sus memorias, una película “a-li-men-ta-ria, es-tric-ta-men-te, a-li-men-ta-ria”, con ni muy buena crítica, ni tan tremendamente exitosa como Cristobal Colón, de oficio… descubridor, Juana la loca… de vez en cuando recaudó en cines la nada desdeñable cantidad de casi medio millón de euros de la época, rodándose casi seguida una tercera entrega, aquí dirigida por Angelino Fons, El Cid cabreador, con Carmen Maura y el domador Ángel Cristo como Rodrigo Díaz de Vivar. En esta ocasión también intenta llevar José Luis Galicia el rodaje a Colmenar Viejo, pero según parece, al entonces párroco de la Asunción de Nuestra Señora, don Faustino García, no le convenció la experiencia del rodaje de la película de Larraz, y decidió declinar la nueva oferta de la productora.
